El 1 de mayo de 1978, dos días después de haber cumplido los trece años, el niño José Anible Esteves de la Concepción, más conocido como «Chocolate», fue hallado muerto en las inmediaciones de la catedral de Palma. A pesar de su juventud, se había convertido en un símbolo de la ciudad oculta —la del subsuelo, los marginados y los rebeldes— justo cuando ésta comenzaba a transformarse en los albores de una frágil democracia. Como predestinado a una existencia fugaz e intensa, fue testigo directo de algunos de los principales hitos contraculturales de la Mallorca de la Transición [...]