Es Pop Ediciones

La muerte sale de fiesta, una historia cultural de Halloween

Sirviéndose de una chispeante mezcla de indagaciones personales, entrevistas y análisis social e histórico, el aclamado crítico cultural David J. Skal, autor de Hollywood gótico y Algo en la sangre, examina en este volumen profusamente ilustrado la más desconcertante y popular de las fiestas estadounidenses, trazando su evolución a partir de antiguos ritos paganos en honor de la cosecha, que hunden sus raíces en las culturas céltica y romana, hasta su presente como monstruoso fenómeno comercial. Demostrando un gran poder de adaptación, Halloween ha evolucionado a través de la historia, asimilando elementos de diversas tradiciones tanto religiosas como seculares (Todos los Santos, el Día de Guy Fawkes, las danzas de la muerte medievales, la Noche de Walpurgis o Acción de Gracias son sólo algunas de ellas) hasta explotar en el siglo XX, donde en el transcurso de apenas unas pocas generaciones ha acabado imponiéndose como la segunda celebración más relevante en Estados Unidos, por detrás únicamente de la Navidad.
Además de profundizar en los orígenes de la festividad, Skal aborda también fenómenos contemporáneos como la explotación de la brujería como reclamo turístico en Salem, el fenómeno de las casas encantadas estacionales, la presencia de Halloween en el cine, la importancia de esta fiesta para la comunidad gay de San Francisco y Nueva York o las consecuencias del 11-S sobre el 31 de octubre, recogiendo testimonios y opiniones de todo tipo de individuos: desde empresarios que ven Halloween como una excusa para ganar dinero fácil o convertir en una profesión sus sueños de infancia hasta artistas como Bob Burns, Clive Barker o John Carpenter; fundamentalistas que consideran la fiesta blasfema, brujas practicantes que la consideran sagrada e incontables ciudadanos normales y corrientes que, una noche al año, se entregan al máximo para transformar su aspecto y entorno en elaboradas fantasías. Los testimonios de todos ellos nos ayudan a entender qué dicen los ritos y tradiciones sobre la psique de una nación.

Traducción de Laura Ibáñez García. Portada de Javi Godoy. 130 ilustraciones.
A la venta el 30 de octubre.

Dicen que el diablo está en los detalles y Skal es un verdadero connoisseur del más delicioso anecdotario macabro. Aquí arroja luz sobre los espeluznantes universos creados por interés económico, buena voluntad o simple diversión por una extraña colección de artistas, empresarios, entusiastas y chalados.
—Karal Ann Marling, The New York Times

Uno de esos raros autores de no-ficción cuyos libros son impresionantemente rigurosos sin dejar de ofrecer una lectura gozosa. No importa a qué hora del día lea este libro: enseguida se convertirá en una noche oscura y tormentosa.
—Todd Robbins, True Nightmares

Halloween siempre ha desdibujado los límites habituales entre miedo y terror, juventud y madurez, la vida y la muerte. Con su mezcla de hechos históricos, folclore y leyendas urbanas, el estudio de Skal supone un delicioso caramelo.
Publisher’s Weekly

Explora con regocijo la historia de Halloween desde sus orígenes al presente, trazando la suplantación de una fiesta aterradora por una industria lucrativa.
—Audrey Snowden, Library Journal

Maravillosamente bien escrito, escandalosamente divertido y provocador, rebosa entusiasmo por el tema.
—Patricia Monaghan, Booklist

Entretenido y erudito.
Boston Globe.

Paul Stanley, el hombre detrás de la máscara

«La gente dice que he sido valiente por escribir un libro tan revelador, pero lo escribí porque sentía la necesidad personal de reflexionar sobre mi vida. Sé que todo el mundo podrá sentirse identificado con algún momento de este libro y el lugar hasta el que podría llevarles mi historia es el motivo de que haya decidido compartirla».
—Paul Stanley

En Dar la cara: una vida al descubierto, Paul Stanley, el inimitable Starchild de KISS, la banda que fundó junto a Gene Simmons, Ace Frehley y Peter Criss en 1974, revela por primera vez los mejores y peores momentos de su vida tanto dentro como fuera del grupo que le hizo famoso. Dar la cara es la absorbente, divertida, ingeniosa e inspirativa historia de uno de los iconos más perdurables del rock and roll y del grupo que contribuyó a crear, definir e inmortalizar.
A primera vista, Stanley Bert Eisen, un muchacho judío de clase obrera de Queens (Nueva York), no parecía el candidato más ideal para el megaestrellato roquero. Y no sólo porque tuviera uno de los nombres menos pegadizos de la historia del rock, sino porque nació con una deformidad en la oreja derecha que le dejó sordo por ese costado. Esta deformidad le causó un profundo y duradero daño psicológico que convirtió su infancia durante los años cincuenta y sesenta en un periodo traumático, agravado por el trato distante que caracterizaba a su familia disfuncional. La necesidad por llenar este vacío emocional dio como resultado un feroz empeño por reinventarse por completo. Con el rostro cubierto de maquillaje y su oreja deforme oculta bajo una cascada de rizos, se metamorfoseó en Paul Stanley: el altanero, contoneante y seguro de sí mismo Starchild de KISS.

Acompañada de fotos e imágenes completamente inéditas, la autobiografía de Stanley, de próxima publicación en Es Pop Ediciones, es un retrato completo y nada complaciente de la vida de una estrella de rock: la crónica de las historias detrás de sus canciones más famosos, los numerosos conflictos y traiciones, más todo el dramatismo y la pirotecnia que caracterizaron a KISS tanto dentro como fuera del escenario. Crudo y confesional, el texto de Stanley ofrece un punto de vista inusualmente sincero sobre sus relaciones personales y el trato a menudo turbulento y complicado con sus compañeros de grupo durante las últimas cuatro décadas. Nadie sale bien parado, ni siquiera el propio Stanley, el cual combina pasmosas revelaciones personales con fascinantes y por momentos sórdidas anécdotas profesionales que sorprenderán incluso a los más fieles seguidores de KISS.

«Mucho más que una simple colección de anécdotas escabrosas, Dar la cara es una historia de superación y búsqueda de la identidad, ambientada en el delirante mundo del rock de estadio de los años 70 y 80. Stanley pela metódicamente todas las capas superficiales de KISS para revelar de manera prosaica y natural las fuerzas que operaban detrás de la música. Ha sido el último de los cuatro miembros originales del grupo en escribir una autobiografía y la suya bien podría ser la de referencia».
—Keith Spera, The Times-Picayune

«Toda una sorpresa. Después de haberse pasado años manteniendo cuidadosamente su fachada como Starchild, en este libro Stanley baja la guardia y libera un torrente de confesiones y sentimientos que fluye como lava fundida a lo largo de más de 400 páginas. Una autobiografía refrescantemente honesta».
—Brad Tolinksi, Guitar World

«El nivel de introspección y reflexión que nos brinda Paul Stanley es inaudito en lo que a biografías roqueras se refiere. Menos interesado en generar titulares escandalosos, se nota que su principal preocupación es contar la historia de la manera correcta».
—John Parks, Legendary Rock

«De manera elegante y reflexiva, Stanley nos revela lo que se esconde detrás de la máscara de Starchild».
Publishers Weekly

Hace gala de una franqueza encomiable a la hora de describir sus momentos más amargos».
Kirkus Review

«Una lectura esencial para todos los fans de esta banda pionera del hard rock».
Rolling Stone

Chuck Klosterman regresa con “Matarse para vivir”

¡Chuck Klosterman está de vuelta! El autor de El sombrero del malo regresa a Es Pop Ediciones por partida doble. Por un lado, reeditamos su seminal Fargo Rock City en una nueva edición que incluirá un prólogo escrito ex profeso para la misma por Miguel B. Núñez, autor de las celebradas novelas gráficas Heavy 1986 y Heavy: los chicos están mal. Por otra parte, el próximo mes de abril recuperaremos para nuestro mercado uno de sus mejores y más representativos textos: Killing Yourself to Live, editado originalmente en 2006 con el espantoso título de Pégate un tiro para sobrevivir (1) y prácticamente inencontrable desde hace años.

Con Matarse para vivir (85 % de una historia real), Chuck Klosterman aúna de una tacada el periodismo musical y la crónica viajera para narrar con el humor y la multirreferencialidad que le caracterizan la historia de su odisea automovilística en busca de una peculiar meta: hallar el mayor número posible de lugares relacionados con la muerte de rockeros célebres. El motor de su periplo, sin embargo, no es el puro morbo, sino un genuino interés por indagar en el sentido del amor, la vida, la muerte y la fama, con la esperanza de llegar a responderse la siguiente pregunta: ¿es morir lo único que le garantiza a una estrella del rock un legado? ¿Acaso son los accidentes de avión, las sobredosis y los suicidios con armas de fuego la verdadera puerta de la inmortalidad para un artista? Y en tal caso, ¿por qué?

En el transcurso de veintiún días y 10.552 kilómetros (los que separan la habitación del hotel Chelsea en la que Sid asesinó a Nancy de la casa en la que se suicidó Kurt Cobain en Seattle) Chuck buscará los lugares en los que tuvieron lugar los accidentes mortales de Lynyrd Skynyrd, Duane Allman y Buddy Holly, así como el cruce de caminos en el que Robert Johnson vendió su alma al diablo; visitará Graceland, el río donde se ahogó Jeff Buckley y el pequeño pueblo de Rhode Island en el que un centenar de fans de Great White fallecieron atrapados en un incendio durante un concierto; escuchará los álbumes que grabaron en solitario los miembros de KISS y una caja con la discografía completa de Rod Stewart, y analizará el modo en que Kid A de Radiohead anticipó los acontecimientos del 11-S; tendrá que vérselas con serpientes venenosas, canales de televisión cristianos y camareras filósofas; también presenciará el fin de tres relaciones sentimentales: una por voluntad propia, otra por casualidad y la última por agotamiento. Todo, para saber por qué el acto más importante que puede hacer un músico por su propia carrera es dejar de respirar… y qué significa eso para todos nosotros.

«Absorbente y conmovedor, hilarante y doloroso a la vez. Nadie entiende la identificación a través de la cultura pop como Chuck Klosterman. Matarse para vivir es un libro tremendamente divertido, astuto, perspicaz… y, sin embargo, increíblemente sensible».
—Elizabeth Bromstein, NOW Magazine

«A veces, cuando eres el copiloto en un viaje por carretera, te lo estás pasando tan bien charlando con tu colega, contemplando el paisaje por la ventanilla y escuchando música de primera, que cuando llegas finalmente a tu destino te sientes reacio a parar y bajar del coche. Ésa es la sensación que transmite este libro».
—Gregory Kirschling, Entertainment Weekly

«Una lectura extrañamente compulsiva… El secreto del buen periodismo, tal como demostró Twain, está en el tono. Halla el tono adecuado y el reportaje fluirá solo. Matarse para vivir es un ejercicio exquisito de control tonal».
The Observer

«Gracias a Dios que Chuck vive como vive y que escribe como escribe para contárnoslo. No es simple autobiografía, es una expresión vital de veracidad».
—Douglas Coupland

(1). Como bien sabe cualquier rockero de pro, “Killing Yourself to Live” es el tema con el que se abre la cara B de Sabbath Bloody Sabbath, el quinto álbum de estudio de Black Sabbath. En el contexto original de la canción, la expresión hacía referencia a los esfuerzos que tiene que hacer uno simplemente para subsistir. Chuck aprovecha el doble sentido de la frase para referirse al hecho de tener que morir para perdurar. (Sabemos que es extraño poner una nota a pie de página en una noticia, pero nos ha parecido un recurso muy klostermaniano).

Edición especial limitada de “La plaga de los cómics”

El miércoles 12 de diciembre sale a la venta en librerías La plaga de los cómics, el magnífico ensayo de David Hajdu sobre el pánico social creado en Estados Unidos en los años cincuenta por los tebeos de crimen y horror y sus tristes consecuencias: quemas públicas, reformas legislativas y la instauración del Comics Code, un organismo de autocensura que cortó en seco el proceso de crecimiento y maduración que estaba experimentando el medio, dejando de paso a centenares de autores en la calle. Una polémica que, pese a haber copado en su día las primeras planas de los periódicos, es en palabras del propio autor «un capítulo prácticamente olvidado en la historia de las guerras culturales, que además choca con ideas que hoy damos por sentadas acerca de la evolución de la cultura popular del siglo XX, entre ellas el nacimiento de la sensibilidad de posguerra; una sensibilidad hosca y descreída, resignada a la violencia y obsesionada con el sexo, recelosa de la autoridad y anclada en la inmadurez de la juventud, que suele asumirse como consecuencia del rock ’n’ roll. La realidad es mucho más compleja. Elvis Presley y Chuck Berry fueron la banda sonora de un movimiento creado por los cómics». Quizá de buenas a primeras la afirmación de Hajdu pueda parecer un poco exagerada… hasta que uno comienza a profundizar en el fascinante pozo sin fondo que supone la industria del tebeo norteamericano anterior a la implantación del Comics Code. En los quioscos y tiendas de chucherías de todo el país, centenares de cabeceras competían entre sí por conquistar la atención de sus posibles lectores. Su principal reclamo eran sus coloridas, imaginativas, sorprendentes y, en ocasiones, brutales portadas, cuyas imágenes eran mucho más contundentes, explícitas y sugerentes que prácticamente cualquier cosa que pudiera verse en el cine o las novelas de quiosco de la época. Si uno quiere entender (que no condonar) por qué los cómics se convirtieron en el objetivo predilecto de grupos eclesiásticos, intelectuales de salón, reformistas sociales, amas de casa melindrosas, profesores y psicólogos, sólo tiene que echarle un vistazo a sus portadas, mediante las que algunos de los artistas más destacados y singulares de la época —como L. B. Cole, Matt Baker, Lee Elias, Joe Doolin, Jack Kirby, Don Heck, Bernard Baily o Maurice Whitman entre otros— marcaron de manera indeleble a toda una generación de lectores y futuros autores.

Es muy posible que la impecable manera en la que Hajdu narra todo esto en su libro le despierte a uno el apetito por explorar el mundo del cómic pre-Code. Por ello, y aprovechando que la publicación de La plaga de los cómics iba a coincidir con el décimo aniversario de Es Pop, se nos ha ocurrido editar un volumen paralelo dedicado en exclusiva al portadismo de los tebeos anteriores al Comics Code. El resultado es Los cómics de la plaga, un libro de 192 páginas a todo color que reúne más de 450 cubiertas de tebeos del periodo 1942-1954, de géneros tan variados como el criminal, el romántico, el selvático, el bélico y, por supuesto, el de terror. Este título no se va a editar de manera independiente, sino que sólo estará disponible de manera exclusiva como parte de Cuando los tebeos eran peligrosos, una caja especial, de tirada limitada y numerada, que también incluye la edición normal de La plaga de los cómics.

Si estás interesado en adquirir Cuando los tebeos eran peligrosos, puedes hacer aquí tu reserva.

Es Pop cumple diez años


Es Pop Ediciones cumple diez años. Desde que en diciembre de 2008 nos estrenáramos con la publicación simultánea de Los trapos sucios y El otro Hollywood, hemos intentado mantenernos fieles a las premisas con las que iniciamos esta aventura: rescatar para nuestro mercado ensayos culturales de referencia, inexplicablemente inéditos en castellano; sacar partido de nuestras carencias y limitarnos a publicar lo que nos pida y permita el cuerpo, sin caer en el vicio de editar por inercia ni por cumplir cuotas comerciales; potenciar el diseño y la ilustración para darle a cada libro una entidad propia, singular; saltarnos a la torera las barreras que pretenden separar la «alta» de la «baja» cultura, porque consideramos que la cultura es como el campo y no sólo le sobran las puertas sino, sobre todo, porteros; trazar un camino al margen de la actualidad y las novedades, centrando nuestros esfuerzos en títulos a nuestro juicio impermeables a las modas y que narren historias apropiadas para cualquier momento; tomarnos, en definitiva, muy en serio nuestros libros sin tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos. No siempre habremos acertado y sin duda no todos nuestros títulos habrán calado igual entre los lectores, pero por lo menos tenemos el convencimiento de no haber editado ni un solo libro por el que no estuviéramos dispuestos a dejarnos la piel, junto con la satisfacción de haber elaborado una selección 100 % personal. A pesar del tiempo transcurrido, nuestro objetivo sigue siendo el mismo con el que nos presentamos el primer día: «promover y celebrar la pasión por la creación, el estímulo del libre pensamiento y un sano encuentro entre lo reflexivo y lo lúdico» y homenajear «tanto la vida como la obra de una serie de individuos empeñados en no renunciar a la pasión que les mueve; una pasión que les elude o les corresponde, pero que, en última instancia, les define».

En el camino quedan algún que otro bache, no pocos pasos en falso y esperamos que también algunos aciertos. Aunque nuestro propósito inicial era centrarnos en el ensayo y la biografía, cuando surgió la oportunidad de adentrarnos también en la narrativa lo hicimos sin pensarlo dos veces e intentamos escoger nuestras novelas con el mismo espíritu con el que abordamos la no-ficción: optando por autores mayormente inéditos y con propuestas que nos parecían ligeramente distintas. La aventura no salió del todo bien y finalmente tuvimos que volver a centrarnos en exclusiva en nuestro objetivo inicial. No obstante, nos sentimos muy orgullosos de la decena de novelas que llegamos a publicar y nos consta que los lectores que las apoyaron, las aprecian sobremanera, y si algo lamentamos es no haber podido seguir brindándoles nuevas entregas de unos autores y autoras que han seguido demostrando con su trayectoria posterior que tenían mucho que contar.

En estos diez años, muchas cosas han cambiado en el panorama de la edición en España. Entre la plétora de nuevos sellos que han nacido de un tiempo a esta parte, no pocos han optado por centrar toda o parte de su atención en las biografías musicales (uno de nuestros pilares fundamentales). El ensayo de raigambre más pop o sobre temáticas más cercanas a la cultura popular también parece estar ganando espacio a pasos agigantados. Si en el pasado parte de la motivación para editar algunos de nuestros libros fue el convencimiento de que, después de haber permanecido diez o incluso quince años inéditos, había determinados títulos que nadie iba a publicar, esta circunstancia ha quedado notablemente mitigada gracias al empeño de nuevas editoriales, algo que sólo puede redundar en beneficio del lector y de la variedad cultural.

No obstante, todavía somos de la opinión de que ciertas obras, ciertos géneros, ciertas manifestaciones siguen estando poco o mal representadas en nuestras librerías: las biografías de músicos de estilos como el heavy o el country o las de escritores ajenos al canon de los suplementos culturales, ensayos rigurosos sobre tebeos, videojuegos, novela de bolsillo… La oferta sin duda ha mejorado mucho, pero pensamos que, afortunadamente, todavía nos queda trabajo por hacer y joyas por rescatar, y mientras sigamos contando con el apoyo que generosamente nos habéis brindados los lectores durante esta primera década de existencia, estaremos encantados de seguir haciéndolo. Si todavía estamos aquí, diez años más tarde, es gracias a vosotros. Así pues, gracias de corazón.

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Para celebrar nuestro 10ª aniversario hemos preparado una serie de cuatro carteles en formato DIN A3, los que adornan esta entrada. Hemos impreso una tirada reducida en un papel estucado de 250 grs que queda de lujo; si tienes una librería y quieres que te enviemos un juego, ponte en contacto con nosotros y te los haremos llegar (oferta válida hasta fin de existencias). Por otra parte, si quieres descargártelos e imprimirlos tú mismo, los tienes a tu disposición sólo con pinchar en este enlace.