Es Pop Ediciones

David J. Skal y la biografía secreta de Bram Stoker

El próximo 8 de noviembre se cumplirá el 170 aniversario del nacimiento de Bram Stoker, el inmortal creador de Drácula, novela de la que este año se han cumplido también los 120 años de su publicación. Dos cifras de órdago que, nos ha parecido, exigían una celebración especial. Dicho y hecho, este mes de octubre publicaremos la más reciente y extensa biografía del autor irlandés escrita hasta la fecha, Algo en la sangre: la biografía secreta de Bram Stoker, de David J. Skal. Como en sus anteriores historias culturales, Monster Show y Hollywood Gótico, Skal va mucho más allá de la mera biografía para sumergirnos de lleno en las turbulentas postrimerías de la época victoriana, usando a Stoker como paradigma y centro de referencia para explorar la cultura, el arte, la sexualidad y los secretos de una era que nos dio el prerrafaelismo y a Audrey Beardsley, el teatro de Henry Irving y Sarah Bernhardt, a Darwin y Oscar Wilde, pero también la Gran Hambruna, las neblinas tóxicas, a Jack el Destripador y, en última instancia, a Drácula.

Publicada en 1897, Drácula ha tenido una larga y polifacética vida. Sin embargo, Bram Stoker nunca ha dejado de ser una presencia en cierto modo espectral en su mitología, una figura rodeada de misterios y casi más enigmática que su personaje de ficción. En Algo en la sangre, la biografía secreta de Bram Stoker, David J. Skal exhuma el mundo interior y el extraño genio del escritor que alumbró a un icono cultural eterno, pintando un retrato exhaustivo y sorprendente de la era en la que nació; una época en la que la muerte no era una metáfora, sino una amenaza constante, fácil de imaginar como personaje de carne y hueso.
Como en sus anteriores historias culturales, Skal se apoya en numerosos documentos descubiertos recientemente (entre ellos diarios, cartas, poemas y relatos inéditos del autor, así como su correspondencia con Walt Whitman, reproducida por primera vez en su totalidad en este volumen) para poner a prueba gran parte de las cosas que asumimos sobre Drácula, Stoker y la era victoriana en su conjunto.

Nacido en Dublín en el seno de una familia protestante de clase media en el «Negro 47» —el año que la hambruna de la patata asoló el país—, los primeros años de la vida de Stoker transcurrieron marcados por un desfile de misterios y horrores médicos victorianos: el cólera y el tifus, las sangrías y el láudano, el mesmerismo, los elixires «curalotodo» y la obsesión por la «sangre corrupta» que impregna las páginas de Drácula. Aunque destinado a ser recordado por su legendario conde transilvano, Stoker fue un prolífico escritor, periodista y crítico teatral; pupilo de Lady Jane Wilde y rival romántico de su hijo Oscar; mano derecha durante veinticinco años del actor más importante de su época, Henry Irving; agente y amigo íntimo del escritor más vendido a finales del XIX, Hall Caine; y contertulio habitual de Philip Burne-Jones, Sir Arthur Conan Doyle, Genevieve Ward, Horace Wyndham y Mark Twain entre muchas otras luminarias de la época. En este incisivo retrato psicológico y cultural del creador de uno de los monstruos más memorables de la historia, Skal nos revela toda una vida dedicada a abordar las grandes cuestiones de su época: una era marcada por las enfermedades, actitudes enfrentadas hacia el sexo y el papel de los géneros, innovaciones científicas sin precedentes, temores atávicos y crisis de fe. La pugna literaria de Stoker con estos y otros grandes temas quedó destilada en un moderno cuento de hadas que ciento veinte años más tarde continúa aterrando y fascinando por igual.

«Por fin David Skal ha puesto a Bram Stoker en una amplia variedad de contextos culturales, sociales y sexuales victorianos, iluminando en el proceso los pensamientos, escritos y acciones del autor de Drácula. Nunca nos habíamos acercado tanto a él y bien es posible que sea todo lo cerca que vamos a estar. Astutamente escrita, bien documentada (con un uso juicioso de descubrimientos recientes), atenta al detalle y entretenida de leer, la de Skal es la mejor y más equilibrada biografía de Bram Soker escrita hasta ahora».
— Sir Christopher Frayling, autor de Algo que ver con la muerte y Vampyres: Lord Byron to Count Dracula

Por fin una biografía definitiva de Philip Lynott


Biografías de Philip Lynott habíamos leído varias, pero podemos decir con toda sinceridad que ninguna como Cowboy Song, un excepcional trabajo de Graeme Thomson editado originalmente el año pasado (coincidiendo con el trigésimo aniversario de la muerte del inolvidable cantante, bajista y compositor irlandés) y que Es Pop publicará en España el próximo mes de mayo. Aunque se trata de la primera biografía oficial escrita con la cooperación de la familia Lynott, que ha aportado numerosos documentos y valiosa información inédita a la obra, Cowboy Song no es ni mucho menos una hagiografía ni tampoco un relato idealizado o sesgado del malogrado líder de Thin Lizzy. Thomson traza con férreo rigor un retrato poliédrico, complejo y completo de Lynott, con todas sus luces y sombras, sin pasar por alto ni dulcificar los detalles más turbulentos y en última instancia dramáticos que condujeron a su prematuro fallecimiento a la edad de treinta y seis años.

El libro explora las fascinantes contradicciones entre los desmedidos excesos del Lynott rockero y la vida del tímido y sensible “huérfano” criado por su abuela en un barrio obrero de Dublín. Hijo ilegítimo de una adolescente católica irlandesa huida de casa y de un emigrante guyanés llegado a Inglaterra como polizón, Lynott se sobrepuso a las penurias de su primera infancia, al asombro que despertaba el color de su piel en un entorno en el que era verdaderamente único y a una hiriente y permanente sensación de abandono, para acabar convirtiéndose en la primera estrella de rock surgida de Irlanda. Cowboy Song examina a fondo su trayectoria musical, así como la singular mezcla de influencias culturales que dieron forma a sus canciones, en las que ricas tradiciones líricas, mitológicas y poéticas irlandesas fueron a encontrarse con el rock duro, el folk progresivo, el soul e incluso la Nueva Ola.

Aunque Graeme Thomson estaba familiarizado con la música de Lynott y Thin Lizzy, el grupo con el que triunfó en los años setenta gracias a himnos como “Jailbreak”, “The Boys Are Back in Town” y “Dancing in the Moonlight”, lo que realmente llamó su atención fue el abismo entre el personaje carismático y chulesco proyectado por Lynott sobre el escenario y sus letras a menudo delicadas y dotadas de una gran sensibilidad. “Su escritura tenía algo que me intrigaba”, cuenta el autor. “Daba muestras de una verdadera sensibilidad poética que parecía darse de bruces con su manera de presentarse ante el público. Aquél fue el punto de partida. Me pareció un tío interesante con el que pasar una temporada”.

Lynott era un lector voraz, devoto de Camus y F. Scott Fitzgerald. Publicó dos volúmenes de poesía y adoraba a Frank Sinatra, pero también creía que la gente esperaba cierto comportamiento por parte de las estrellas de rock y asumió tal comportamiento con entusiasmo. “Quise explorar la dicotomia de alguien que, en el fondo, es bastante callado y reflexivo pero que extrae gran parte de su autoestima y su identidad del hecho de ser una estrella de rock y que explota esa imagen”, elabora Thomson. “La descarada masculinidad de Lynott no contaba con precedentes en la música irlandesa y tuvo un impacto casi revolucionario. Pasó a representar una figura de poderío en un país todavía aquejado de un intenso complejo de inferioridad. Transmitía una sensación de seguridad cultural que fue asimilada por aquellos que siguieron su estela”.

Graeme Thomson es autor de varios libros sobre música, entre ellos Under the Ivy: The Life & Music of Kate Bush y Behind the Locked Door, una biografía de George Harrison. Sus artículos aparecen con regularidad en publicaciones como The Guardian, Uncut, GQ, Mojo y Rolling Stone. Para elaborar su biografía de Philip Lynott, ha realizado decenas de nuevas entrevistas exclusivas con familiares, amigos, colegas, compañeros de grupo y colaboradores, que se complementan a la perfección con un riguroso trabajo de documentación y hemeroteca. El resultado final se asemeja por momentos al de una historia oral, reflejando en toda su complejidad las múltiples facetas de un verdadero icono del rock y brindándonos lo más parecido que tendremos nunca a una biografía definitiva de Philip Lynott.

“Un relato auténtico, entretenido e irreverente. Lo que tenemos aquí no es un panegírico, sino un testimonio sincero y por momentos doloroso del precio asociado al estrellato”.
—Sam Boland, The Irish Examiner

“Una crónica seria y minuciosa tanto del auge como de la caída de Phil. Meticulosamente documentada, rica en detalles”.
—Paul Brannigan, Classic Rock

“Ningún libro hasta ahora le había tomado tan bien la medida”.
Mojo

“Una biografía afectuosa, impecablemente documentada”.
Mail on Sunday

“Un trabajo extraordinario. La biografía definitiva”
The Irish Independent

Kevin Birmingham, ganador del premio Truman Capote 2016


Kevin Birmingham ha sido galardonado con el Premio Truman Capote de Crítica Literaria 2016, otorgado por la Universidad de Iowa en conjunción con la fundación Truman Capote Literary Trust, por su obra El libro más peligroso, cuya edición española sale a la venta precisamente hoy 23 de noviembre. La ceremonia de entrega del premio tuvo lugar el pasado 19 de octubre. Reproducimos a continuación los primeros párrafos del discurso de aceptación de Kevin Birmingham, el cual puede leerse íntegro en inglés en su página web.

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Si mereciese la pena acuñar un término para el tipo de trabajo que estamos haciendo otros cuantos académicos y yo, podríamos llamarlo “historicismo narrativo”. El historicismo narrativo es como cualquier otro historicismo en el sentido de que asume que la importancia de un texto no es inmanente, sino que irradia concéntricamente del autor hacia su familia, influencias y preocupaciones; también, en un segundo nivel, hacia sus amigos y aliados, editores e impresores; y más allá aún, hacia los hábitos y prejuicios culturales, hacia las instituciones legales, políticas y económicas. El historicismo considera que todos estos fantasmas flotan a nuestro alrededor cada vez que un lector coge un libro.

El historicismo impone un orden en el caos. Encuentra patrones en la pasmosa inmensidad del pasado. Lo que fascina al historiador es cómo un libro crea ondas sobre la amplia superficie de una cultura, cómo las intenciones literarias acaban poniéndose al servicio de intereses imprevistos, la manera en la que los significados son distorsionados, en la que ciertas personas se enriquecen o sufren, la manera en la que una expresión de libertad acaba convirtiéndose en una trampa, cómo lo que en otro tiempo fue virtuoso pasa ahora a ser inmoral.

El historicismo narrativo utiliza la crónica como método de imponer el orden. Invierte la estructura crítica habitual. En vez de incrustar historias en una argumentación, incrusta argumentaciones en una historia. La narración reafirma la relevancia, identifica la influencia y cualifica la importancia. Extrae matices a partir de la personalidad, de momentos históricos, de entornos, disputas y gestos. La crítica no queda lejos. La historia literaria surge de la acumulación de una letanía de intimidades, de las pequeñas experiencias cotidianas de hombres y mujeres de letras. Recrear esas experiencias es tan crucial como crear argumentaciones al respecto de las mismas. De hecho, sirve a su vez como argumentación. Los detalles narrativos están al servicio de un propósito crítico. El tamaño y el estilo de las libretas de notas de James Joyce es relevante. Que Ezra Pound fuese uno de los primeros aliados de Joyce no es lo único que importa, sino también que fuese el tipo de niño capaz de pedirle a Santa Claus un hacha de batalla y un globo terráqueo. Que Sylvia Beach se atreviese a publicar Ulises no es lo único que importa, sino también que fuese supremamente generosa y complaciente en grado casi extremo.

Por supuesto, podemos aplicar estos métodos a la crítica literaria en sí. Su forma queda moldeada por cómo se produce, financia y distribuye. Escribir en un portátil es distinto a escribir con máquina o con pluma y papel. La diferencia entre una editorial comercial y una editorial universitaria es significativa. Que los críticos literarios casi siempre trabajen bajo el auspicio de las universidades tiene su relevancia. Como también la tiene que la crítica reciba el apoyo de ayudas, becas y premios.

Este galardón fue creado en memoria de Newton Arvin, profesor de Lengua Inglesa en la Universidad Smith, que fue condenado por comportamiento impúdico y posesión de materiales obscenos después de que agentes de la “unidad antipornográfica” de la policía de Massachusetts registrara su apartamento en 1960. El verdadero crimen de Arvin era que el material sexualmente explícito que obraba en su posesión era de naturaleza homosexual. Durante la investigación, Arvin delató al parecer a otros dos miembros no numerarios del claustro que también poseían materiales supuestamente obscenos. En última instancia, los tribunales anularon la condena de los profesores, pero la Universidad Smith suspendió las actividades lectivas de Arvin y le recortó el sueldo a la mitad. Falleció en 1963. Los otros dos miembros no numerarios del claustro fueron despedidos. Smith nunca se ha disculpado por ello. Este galardón a la crítica literaria es el recordatorio de una injusticia perpetrada por una profesión que no supo estar a la altura de sus valores. Podemos hallar cierta satisfacción en el hecho de que, décadas después de que estos hombres sufrieran a causa de las leyes contra la obscenidad, el premio en memoria de Arvin honre este año la historia de las luchas de James Joyce contra ese mismo régimen censor.

Exposición: 8 años de Es Pop. Portadas ilustradas.


Este mes de octubre se cumplen ocho años del lanzamiento de los dos primeros libros de Es Pop y lo celebramos con una exposición en La Fiambrera Art Gallery de Madrid. Inauguración: viernes 7 de octubre a las 19:00 horas.

Como bien saben nuestros lectores habituales, una de las constantes de Es Pop desde el primer día ha sido el gusto por las portadas llamativas, coloridas y, a ser posible, ilustradas. Creemos que es uno de nuestros sellos más distintivos y precisamente por ese motivo llevábamos dándole vueltas desde hacía algún tiempo a la idea de organizar una pequeña exposición en la que se pudiera ver en todo su esplendor el trabajo de los artistas con los que hemos tenido la gran suerte de trabajar hasta el momento. Este octavo aniversario nos parecía la excusa perfecta y, gracias a la galería madrileña La Fiambrera (C/ del Pez, 27), por fin vamos a poder llevar la idea a la práctica. Será del 7 al 21 de octubre y, en total, se expondrán 30 obras de artistas como Paco Alcázar, Abel Cuevas, Javier Godoy, Ian Jepson, Kano, Keko, Robert Maguire, Javier Rodríguez, David Sánchez, Javier Olivares, Miguel Porto y Fernando Vicente. Habrá originales a la venta y también reproducciones, entre ellas una serie limitada, firmada y numerada de un maravilloso retrato de James Joyce realizado por Javier Rodríguez (con la que celebramos también la inminente llegada de El libro más peligroso: James Joyce y la batalla por Ulises, nuestro título para noviembre).


También en La Fiambrera y como complemento de la exposición, el martes 11 de octubre a las 19:30 horas, hemos organizado una charla sobre diseño editorial centrado precisamente en las portadas de libros. ¿Cómo se diseña una cubierta? ¿Quién decide cómo se visten los libros? ¿Por qué hay tantos libros feos? ¿Y qué podemos hacer para que dejen de serlo? Será un repaso a la labor creativa de los diseñadores e ilustradores de portadas de libros, abordada desde dos puntos de vista (no necesariamente enfrentados), el de la edición tradicional y el de la edición alternativa. De todo ello hablarán Ferran López, diseñador gráfico durante once años en el grupo Random House Mondadori y actualmente director del Departamento de Arte y Diseño del Grupo Planeta, y Óscar Palmer, editor de Es Pop. ¡Os esperamos!

· Descargar cartel en PDF (Din A-3).
· Visita virtual en Flickr.

Kevin Birmingham, James Joyce y el libro más peligroso


Sylvia Beach y James Joyce en Shakespeare & Co.

La mañana del 2 de febrero de 1922, Sylvia Beach, propietaria de la librería Shakespeare & Co, situada en el nº 12 de la rúe de l’Odéon en París, fue a la Estación de Lyon para recoger los dos primeros ejemplares de Ulises, de James Joyce, enviados desde la imprenta en el expreso de la mañana. Beach le dio uno al autor como regalo de cumpleaños. El otro lo colocó en el escaparate de su librería, el único lugar del mundo en el que podía ser adquirido legalmente en aquel momento. Paradójicamente, el libro que muchos consideran ahora la mejor novela del idioma inglés estuvo prohibido por obsceno, de manera oficial u oficiosa, durante más de una década en la gran mayoría del mundo angloparlante. Autoridades gubernamentales a ambos lados del Atlántico confiscaron y quemaron más de un millar de ejemplares de Ulises debido a que la venta, distribución, promoción e importación de la novela había sido declarada ilegal tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos. Otros países pronto siguieron su ejemplo. El Sunday Express lo describió como “el libro más infamemente obsceno de la historia de la literatura, tanto antigua como moderna”. The Dublin Review advertía a los paisanos de Joyce de que leer Ulises era un pecado contra el Espíritu Santo, el único pecado sin perdón de Dios. Así, en el transcurso de una década, Ulises acabó convirtiéndose en una sensación clandestina. Era contrabando literario, una novela que sólo podías leer si encontrabas una copia falsa impresa por editores piratas o si conseguías burlar a los agentes de aduanas para introducir de contrabando en el país uno de los ejemplares editados en París.

De hecho, la prohibición y persecución de Ulises fue una parte integral de su fuerza transformadora: la novela de Joyce no sólo cambió el devenir de la literatura en el siglo que siguió a su publicación. En el curso de tres procesos judiciales —en un tribunal de lo penal de la ciudad de Nueva York en 1921, en una Corte de Distrito en 1933 y en una Corte de Apelaciones en 1934— acabaría cambiando también la propia definición de literatura a ojos de la ley. Pero las transgresiones de Ulises fueron lo primero que la mayor parte de las personas conocieron sobre la novela de James Joyce. Una porción de la misma fue quemada en París cuando aún no había pasado de borrador, y la Asociación para la Supresión del Vicio de Nueva York condenó de inmediato la obra por “obscena, impúdica y lasciva” cuando todavía se estaba publicando por entregas en la revista The Little Review. Joyce, con el apoyo de varios de los más importantes editores y escritores de su tiempo, tuvo que pelear durante años para obtener el derecho a publicar su novela en Inglaterra y Estados Unidos.

El libro más peligroso narra la extraordinaria historia de Ulises, desde los primeros apuntes de Joyce en 1904 hasta su decisivo juicio federal por obscenidad en 1933. Kevin Birmingham retrata los años de Joyce como joven escritor, su febril dedicación a la que acabaría siendo su obra maestra y su ardorosa historia de amor con Nora Barnacle, modelo para Molly Bloom. El descomunal trabajo de investigación llevado a cabo por Kevin Birmingham saca a la luz nueva información sobre la vida de Joyce y sobre las circunstancias que rodearon la creación y recepción de su libro más famoso. Escrito tanto para joyceanos de pro como para novicios que deseen desentrañar los secretos de una de las obras capitales del siglo XX, El libro más peligroso es una apasionante crónica sobre cómo la novela de Joyce fue concebida, escrita, publicada, quemada, aclamada y vilipendiada antes de acabar adoptando su puesto como una de las grandes obras maestras de la literatura mundial.

A la venta en octubre.
Página web de Kevin Birmingham.