Es Pop Ediciones

Carmack, Romero y el juego que cambió a una generación


Siguiendo con nuestra política de rescatar para el mercado español ensayos culturales de referencia, inexplicablemente inéditos hasta la fecha en castellano, Es Pop Ediciones publicará el próximo mes de enero uno de los títulos más aclamados del (a falta de un término mejor) nuevo periodismo tecnológico. Se trata del ya mítico Maestros del Doom, de David Kushner. Maestros del Doom: Cómo dos colegas crearon un imperio y transformaron la cultura popular recoge la increíble pero verídica historia de John Carmack y John Romero, el Lennon y el McCartney de los videojuegos. Juntos, revolucionaron las posibilidades del medio tanto a nivel tecnológico como temático, desafiaron todos los modelos de negocio establecidos para levantar una empresa multimillonaria y crearon polémica a nivel internacional. Por encima de todo, vivieron una singular y emocionante versión del esquivo «sueño americano», dejando atrás los hogares rotos de su infancia para entregarse en cuerpo y alma a su obsesión por los juegos y la informática, creando en el proceso dos de las más exitosas, célebres y controvertidas franquicias de la historia de los videojuegos: Doom y Quake. Hasta que los mismos juegos que habían creado acabaron por separarles. Es una historia de amistad y traición, de arte y comercio, de esfuerzo y tecnología; una crónica apasionada de lo que significa ser joven, entusiasta y creativo.

En opinión de David Kushner, «para un escritor no hay nada como explorar un mundo poco transitado. Y el mundo de los gamers, a pesar de su impacto cultural, económico y artístico, sigue siendo un misterio para muchísima gente. Por eso escribí Maestros del Doom. Crecí leyendo los libros del nuevo periodismo y me di cuenta de que tenía la oportunidad de hacer por los gamers lo que Tom Wolfe hizo por los astronautas: recrear su historia más representativa y ponerle un rostro humano. Estos chicos jamás aceptaron un no por respuesta. Y continuamente se salían de tal modo de los márgenes establecidos que, en determinado momento, un periodista dijo que hacían que Microsoft pareciera una fábrica de cemento. Incluso si no te interesan los videojuegos, su pasión y su dedicación resultan admirables. Es uno de los motivos por los que escribí este libro como una reconstrucción del pasado. Quise que los lectores se sintieran como si estuvieran allí con ellos, viviendo aquella increíble aventura y barriendo los obstáculos en el camino».

Y obstáculos desde luego no escasearon. Primero, los tecnológicos. Para desarrollar sus primeros juegos, Commander Keen y Wolfenstein 3D, Carmack y Romero tuvieron que enfrentarse a la escasa potencia y a la pobreza gráfica de los ordenadores personales de finales de los años ochenta, desarrollando nuevas técnicas de programación que les permitieran emular la velocidad y la complejidad de las máquinas recreativas. Su trabajo dio un salto cuantitativo con la creación del motor gráfico de Doom, con el que consiguieron aportar una sensación de profundidad, movimiento y tridimensionalidad completamente inusitada para la época. En segundo lugar, estuvieron los obstáculos económicos: las perspectivas eran de todo menos buenas para una pandilla de veinteañeros sin ningún tipo de apoyo, empeñados en salir adelante como empresa independiente en un mundillo dominado por grandes multinacionales. Su apuesta por el shareware como método de distribución y su negativa a ceder los derechos de sus obras a intermediarios les convirtieron en pioneros del comercio electrónico, además de hacerles millonarios. Por último, estuvieron los obstáculos sociales. La representación gráfica de la violencia y la imaginería demoníaca presentes en Doom hicieron del juego un objetivo habitual de periodistas, portavoces religiosos, grupos censores y políticos empeñados en controlar la industria de los videjuegos. Cuando se supo que uno de los perpetradores de la matanza de Columbine era un ávido jugador de Doom, tanto el juego como sus creadores se convirtieron en diana de unos niveles inusitados de vitriolo. Tal como comenta Kushner: «Por diversas razones, ninguno de los dos John habló demasiado con la prensa tras la tragedia de Columbine, cuando ciertas personas sugirieron que Doom había inspirado a los asesinos. Me alegra que por fin hayan tenido la oportunidad de contar su parte de la historia en mi libro. Ambos consideran que sus juegos fueron injustamente acusados por un crimen terrible que no tenía una explicación sencilla. Estoy de acuerdo con ellos».
En resumen, Maestros del Doom es la emocionante y más completa crónica de una revolución cultural y tecnológica que trajo consigo cambios radicales cuyas consecuencias todavía estamos experimentando.

«Como Hackers, Maestros del Doom pinta un retrato fascinante de programadores visionarios que transformaron una afición hasta entonces marginal en una especie de arte para el siglo XXI… cabreando a toda una generación de padres en el proceso. Kushner relata la historia con inteligencia y gran sentido del ritmo. Maestros del Doom engancha tanto como los propios juegos».
— Steven Johnson, autor de Sistemas emergentes

«El cautivador relato de los Dos John tiene un ritmo endiablado, describiendo los caprichos y giros del destino que les condujeron a unir fuerzas para crear los videjuegos más intensos de su generación. Una excitante combinación de biografía y tecnología».
Usa Today

«Un libro de lectura gozosa. Maestros del Doom recrea a la perfección una era en la que un par de marginados brillantes crearon su propia y retorcida versión del Sueño Americano».
The New York Observer

«La estructura del libro abarca varias décadas de manera notable y los detalles están bellamente organizados. Kushner es un cronista atento y habilidoso».
The New York Times

«Kushner pinta un retrato vívido y absorbente. Una impresionante crónica social narrada con destreza».
The New York Times Book Review

«Una historia fascinante. Cualquier fan de Doom y Quake probablemente devorará el libro de una sentada».
Los Angeles Times

David J. Skal y la biografía secreta de Bram Stoker

El próximo 8 de noviembre se cumplirá el 170 aniversario del nacimiento de Bram Stoker, el inmortal creador de Drácula, novela de la que este año se han cumplido también los 120 años de su publicación. Dos cifras de órdago que, nos ha parecido, exigían una celebración especial. Dicho y hecho, este mes de octubre publicaremos la más reciente y extensa biografía del autor irlandés escrita hasta la fecha, Algo en la sangre: la biografía secreta de Bram Stoker, de David J. Skal. Como en sus anteriores historias culturales, Monster Show y Hollywood Gótico, Skal va mucho más allá de la mera biografía para sumergirnos de lleno en las turbulentas postrimerías de la época victoriana, usando a Stoker como paradigma y centro de referencia para explorar la cultura, el arte, la sexualidad y los secretos de una era que nos dio el prerrafaelismo y a Audrey Beardsley, el teatro de Henry Irving y Sarah Bernhardt, a Darwin y Oscar Wilde, pero también la Gran Hambruna, las neblinas tóxicas, a Jack el Destripador y, en última instancia, a Drácula.

Publicada en 1897, Drácula ha tenido una larga y polifacética vida. Sin embargo, Bram Stoker nunca ha dejado de ser una presencia en cierto modo espectral en su mitología, una figura rodeada de misterios y casi más enigmática que su personaje de ficción. En Algo en la sangre, la biografía secreta de Bram Stoker, David J. Skal exhuma el mundo interior y el extraño genio del escritor que alumbró a un icono cultural eterno, pintando un retrato exhaustivo y sorprendente de la era en la que nació; una época en la que la muerte no era una metáfora, sino una amenaza constante, fácil de imaginar como personaje de carne y hueso.
Como en sus anteriores historias culturales, Skal se apoya en numerosos documentos descubiertos recientemente (entre ellos diarios, cartas, poemas y relatos inéditos del autor, así como su correspondencia con Walt Whitman, reproducida por primera vez en su totalidad en este volumen) para poner a prueba gran parte de las cosas que asumimos sobre Drácula, Stoker y la era victoriana en su conjunto.

Nacido en Dublín en el seno de una familia protestante de clase media en el «Negro 47» —el año que la hambruna de la patata asoló el país—, los primeros años de la vida de Stoker transcurrieron marcados por un desfile de misterios y horrores médicos victorianos: el cólera y el tifus, las sangrías y el láudano, el mesmerismo, los elixires «curalotodo» y la obsesión por la «sangre corrupta» que impregna las páginas de Drácula. Aunque destinado a ser recordado por su legendario conde transilvano, Stoker fue un prolífico escritor, periodista y crítico teatral; pupilo de Lady Jane Wilde y rival romántico de su hijo Oscar; mano derecha durante veinticinco años del actor más importante de su época, Henry Irving; agente y amigo íntimo del escritor más vendido a finales del XIX, Hall Caine; y contertulio habitual de Philip Burne-Jones, Sir Arthur Conan Doyle, Genevieve Ward, Horace Wyndham y Mark Twain entre muchas otras luminarias de la época. En este incisivo retrato psicológico y cultural del creador de uno de los monstruos más memorables de la historia, Skal nos revela toda una vida dedicada a abordar las grandes cuestiones de su época: una era marcada por las enfermedades, actitudes enfrentadas hacia el sexo y el papel de los géneros, innovaciones científicas sin precedentes, temores atávicos y crisis de fe. La pugna literaria de Stoker con estos y otros grandes temas quedó destilada en un moderno cuento de hadas que ciento veinte años más tarde continúa aterrando y fascinando por igual.

«Por fin David Skal ha puesto a Bram Stoker en una amplia variedad de contextos culturales, sociales y sexuales victorianos, iluminando en el proceso los pensamientos, escritos y acciones del autor de Drácula. Nunca nos habíamos acercado tanto a él y bien es posible que sea todo lo cerca que vamos a estar. Astutamente escrita, bien documentada (con un uso juicioso de descubrimientos recientes), atenta al detalle y entretenida de leer, la de Skal es la mejor y más equilibrada biografía de Bram Soker escrita hasta ahora».
— Sir Christopher Frayling, autor de Algo que ver con la muerte y Vampyres: Lord Byron to Count Dracula

Por fin una biografía definitiva de Philip Lynott


Biografías de Philip Lynott habíamos leído varias, pero podemos decir con toda sinceridad que ninguna como Cowboy Song, un excepcional trabajo de Graeme Thomson editado originalmente el año pasado (coincidiendo con el trigésimo aniversario de la muerte del inolvidable cantante, bajista y compositor irlandés) y que Es Pop publicará en España el próximo mes de mayo. Aunque se trata de la primera biografía oficial escrita con la cooperación de la familia Lynott, que ha aportado numerosos documentos y valiosa información inédita a la obra, Cowboy Song no es ni mucho menos una hagiografía ni tampoco un relato idealizado o sesgado del malogrado líder de Thin Lizzy. Thomson traza con férreo rigor un retrato poliédrico, complejo y completo de Lynott, con todas sus luces y sombras, sin pasar por alto ni dulcificar los detalles más turbulentos y en última instancia dramáticos que condujeron a su prematuro fallecimiento a la edad de treinta y seis años.

El libro explora las fascinantes contradicciones entre los desmedidos excesos del Lynott rockero y la vida del tímido y sensible “huérfano” criado por su abuela en un barrio obrero de Dublín. Hijo ilegítimo de una adolescente católica irlandesa huida de casa y de un emigrante guyanés llegado a Inglaterra como polizón, Lynott se sobrepuso a las penurias de su primera infancia, al asombro que despertaba el color de su piel en un entorno en el que era verdaderamente único y a una hiriente y permanente sensación de abandono, para acabar convirtiéndose en la primera estrella de rock surgida de Irlanda. Cowboy Song examina a fondo su trayectoria musical, así como la singular mezcla de influencias culturales que dieron forma a sus canciones, en las que ricas tradiciones líricas, mitológicas y poéticas irlandesas fueron a encontrarse con el rock duro, el folk progresivo, el soul e incluso la Nueva Ola.

Aunque Graeme Thomson estaba familiarizado con la música de Lynott y Thin Lizzy, el grupo con el que triunfó en los años setenta gracias a himnos como “Jailbreak”, “The Boys Are Back in Town” y “Dancing in the Moonlight”, lo que realmente llamó su atención fue el abismo entre el personaje carismático y chulesco proyectado por Lynott sobre el escenario y sus letras a menudo delicadas y dotadas de una gran sensibilidad. “Su escritura tenía algo que me intrigaba”, cuenta el autor. “Daba muestras de una verdadera sensibilidad poética que parecía darse de bruces con su manera de presentarse ante el público. Aquél fue el punto de partida. Me pareció un tío interesante con el que pasar una temporada”.

Lynott era un lector voraz, devoto de Camus y F. Scott Fitzgerald. Publicó dos volúmenes de poesía y adoraba a Frank Sinatra, pero también creía que la gente esperaba cierto comportamiento por parte de las estrellas de rock y asumió tal comportamiento con entusiasmo. “Quise explorar la dicotomia de alguien que, en el fondo, es bastante callado y reflexivo pero que extrae gran parte de su autoestima y su identidad del hecho de ser una estrella de rock y que explota esa imagen”, elabora Thomson. “La descarada masculinidad de Lynott no contaba con precedentes en la música irlandesa y tuvo un impacto casi revolucionario. Pasó a representar una figura de poderío en un país todavía aquejado de un intenso complejo de inferioridad. Transmitía una sensación de seguridad cultural que fue asimilada por aquellos que siguieron su estela”.

Graeme Thomson es autor de varios libros sobre música, entre ellos Under the Ivy: The Life & Music of Kate Bush y Behind the Locked Door, una biografía de George Harrison. Sus artículos aparecen con regularidad en publicaciones como The Guardian, Uncut, GQ, Mojo y Rolling Stone. Para elaborar su biografía de Philip Lynott, ha realizado decenas de nuevas entrevistas exclusivas con familiares, amigos, colegas, compañeros de grupo y colaboradores, que se complementan a la perfección con un riguroso trabajo de documentación y hemeroteca. El resultado final se asemeja por momentos al de una historia oral, reflejando en toda su complejidad las múltiples facetas de un verdadero icono del rock y brindándonos lo más parecido que tendremos nunca a una biografía definitiva de Philip Lynott.

“Un relato auténtico, entretenido e irreverente. Lo que tenemos aquí no es un panegírico, sino un testimonio sincero y por momentos doloroso del precio asociado al estrellato”.
—Sam Boland, The Irish Examiner

“Una crónica seria y minuciosa tanto del auge como de la caída de Phil. Meticulosamente documentada, rica en detalles”.
—Paul Brannigan, Classic Rock

“Ningún libro hasta ahora le había tomado tan bien la medida”.
Mojo

“Una biografía afectuosa, impecablemente documentada”.
Mail on Sunday

“Un trabajo extraordinario. La biografía definitiva”
The Irish Independent

Kevin Birmingham, ganador del premio Truman Capote 2016


Kevin Birmingham ha sido galardonado con el Premio Truman Capote de Crítica Literaria 2016, otorgado por la Universidad de Iowa en conjunción con la fundación Truman Capote Literary Trust, por su obra El libro más peligroso, cuya edición española sale a la venta precisamente hoy 23 de noviembre. La ceremonia de entrega del premio tuvo lugar el pasado 19 de octubre. Reproducimos a continuación los primeros párrafos del discurso de aceptación de Kevin Birmingham, el cual puede leerse íntegro en inglés en su página web.

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Si mereciese la pena acuñar un término para el tipo de trabajo que estamos haciendo otros cuantos académicos y yo, podríamos llamarlo “historicismo narrativo”. El historicismo narrativo es como cualquier otro historicismo en el sentido de que asume que la importancia de un texto no es inmanente, sino que irradia concéntricamente del autor hacia su familia, influencias y preocupaciones; también, en un segundo nivel, hacia sus amigos y aliados, editores e impresores; y más allá aún, hacia los hábitos y prejuicios culturales, hacia las instituciones legales, políticas y económicas. El historicismo considera que todos estos fantasmas flotan a nuestro alrededor cada vez que un lector coge un libro.

El historicismo impone un orden en el caos. Encuentra patrones en la pasmosa inmensidad del pasado. Lo que fascina al historiador es cómo un libro crea ondas sobre la amplia superficie de una cultura, cómo las intenciones literarias acaban poniéndose al servicio de intereses imprevistos, la manera en la que los significados son distorsionados, en la que ciertas personas se enriquecen o sufren, la manera en la que una expresión de libertad acaba convirtiéndose en una trampa, cómo lo que en otro tiempo fue virtuoso pasa ahora a ser inmoral.

El historicismo narrativo utiliza la crónica como método de imponer el orden. Invierte la estructura crítica habitual. En vez de incrustar historias en una argumentación, incrusta argumentaciones en una historia. La narración reafirma la relevancia, identifica la influencia y cualifica la importancia. Extrae matices a partir de la personalidad, de momentos históricos, de entornos, disputas y gestos. La crítica no queda lejos. La historia literaria surge de la acumulación de una letanía de intimidades, de las pequeñas experiencias cotidianas de hombres y mujeres de letras. Recrear esas experiencias es tan crucial como crear argumentaciones al respecto de las mismas. De hecho, sirve a su vez como argumentación. Los detalles narrativos están al servicio de un propósito crítico. El tamaño y el estilo de las libretas de notas de James Joyce es relevante. Que Ezra Pound fuese uno de los primeros aliados de Joyce no es lo único que importa, sino también que fuese el tipo de niño capaz de pedirle a Santa Claus un hacha de batalla y un globo terráqueo. Que Sylvia Beach se atreviese a publicar Ulises no es lo único que importa, sino también que fuese supremamente generosa y complaciente en grado casi extremo.

Por supuesto, podemos aplicar estos métodos a la crítica literaria en sí. Su forma queda moldeada por cómo se produce, financia y distribuye. Escribir en un portátil es distinto a escribir con máquina o con pluma y papel. La diferencia entre una editorial comercial y una editorial universitaria es significativa. Que los críticos literarios casi siempre trabajen bajo el auspicio de las universidades tiene su relevancia. Como también la tiene que la crítica reciba el apoyo de ayudas, becas y premios.

Este galardón fue creado en memoria de Newton Arvin, profesor de Lengua Inglesa en la Universidad Smith, que fue condenado por comportamiento impúdico y posesión de materiales obscenos después de que agentes de la “unidad antipornográfica” de la policía de Massachusetts registrara su apartamento en 1960. El verdadero crimen de Arvin era que el material sexualmente explícito que obraba en su posesión era de naturaleza homosexual. Durante la investigación, Arvin delató al parecer a otros dos miembros no numerarios del claustro que también poseían materiales supuestamente obscenos. En última instancia, los tribunales anularon la condena de los profesores, pero la Universidad Smith suspendió las actividades lectivas de Arvin y le recortó el sueldo a la mitad. Falleció en 1963. Los otros dos miembros no numerarios del claustro fueron despedidos. Smith nunca se ha disculpado por ello. Este galardón a la crítica literaria es el recordatorio de una injusticia perpetrada por una profesión que no supo estar a la altura de sus valores. Podemos hallar cierta satisfacción en el hecho de que, décadas después de que estos hombres sufrieran a causa de las leyes contra la obscenidad, el premio en memoria de Arvin honre este año la historia de las luchas de James Joyce contra ese mismo régimen censor.

Exposición: 8 años de Es Pop. Portadas ilustradas.


Este mes de octubre se cumplen ocho años del lanzamiento de los dos primeros libros de Es Pop y lo celebramos con una exposición en La Fiambrera Art Gallery de Madrid. Inauguración: viernes 7 de octubre a las 19:00 horas.

Como bien saben nuestros lectores habituales, una de las constantes de Es Pop desde el primer día ha sido el gusto por las portadas llamativas, coloridas y, a ser posible, ilustradas. Creemos que es uno de nuestros sellos más distintivos y precisamente por ese motivo llevábamos dándole vueltas desde hacía algún tiempo a la idea de organizar una pequeña exposición en la que se pudiera ver en todo su esplendor el trabajo de los artistas con los que hemos tenido la gran suerte de trabajar hasta el momento. Este octavo aniversario nos parecía la excusa perfecta y, gracias a la galería madrileña La Fiambrera (C/ del Pez, 27), por fin vamos a poder llevar la idea a la práctica. Será del 7 al 21 de octubre y, en total, se expondrán 30 obras de artistas como Paco Alcázar, Abel Cuevas, Javier Godoy, Ian Jepson, Kano, Keko, Robert Maguire, Javier Rodríguez, David Sánchez, Javier Olivares, Miguel Porto y Fernando Vicente. Habrá originales a la venta y también reproducciones, entre ellas una serie limitada, firmada y numerada de un maravilloso retrato de James Joyce realizado por Javier Rodríguez (con la que celebramos también la inminente llegada de El libro más peligroso: James Joyce y la batalla por Ulises, nuestro título para noviembre).


También en La Fiambrera y como complemento de la exposición, el martes 11 de octubre a las 19:30 horas, hemos organizado una charla sobre diseño editorial centrado precisamente en las portadas de libros. ¿Cómo se diseña una cubierta? ¿Quién decide cómo se visten los libros? ¿Por qué hay tantos libros feos? ¿Y qué podemos hacer para que dejen de serlo? Será un repaso a la labor creativa de los diseñadores e ilustradores de portadas de libros, abordada desde dos puntos de vista (no necesariamente enfrentados), el de la edición tradicional y el de la edición alternativa. De todo ello hablarán Ferran López, diseñador gráfico durante once años en el grupo Random House Mondadori y actualmente director del Departamento de Arte y Diseño del Grupo Planeta, y Óscar Palmer, editor de Es Pop. ¡Os esperamos!

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