Es Pop Ediciones

Chuck Klosterman regresa con “Matarse para vivir”

¡Chuck Klosterman está de vuelta! El autor de El sombrero del malo regresa a Es Pop Ediciones por partida doble. Por un lado, reeditamos su seminal Fargo Rock City en una nueva edición que incluirá un prólogo escrito ex profeso para la misma por Miguel B. Núñez, autor de las celebradas novelas gráficas Heavy 1986 y Heavy: los chicos están mal. Por otra parte, el próximo mes de abril recuperaremos para nuestro mercado uno de sus mejores y más representativos textos: Killing Yourself to Live, editado originalmente en 2006 con el espantoso título de Pégate un tiro para sobrevivir (1) y prácticamente inencontrable desde hace años.

Con Matarse para vivir (85 % de una historia real), Chuck Klosterman aúna de una tacada el periodismo musical y la crónica viajera para narrar con el humor y la multirreferencialidad que le caracterizan la historia de su odisea automovilística en busca de una peculiar meta: hallar el mayor número posible de lugares relacionados con la muerte de rockeros célebres. El motor de su periplo, sin embargo, no es el puro morbo, sino un genuino interés por indagar en el sentido del amor, la vida, la muerte y la fama, con la esperanza de llegar a responderse la siguiente pregunta: ¿es morir lo único que le garantiza a una estrella del rock un legado? ¿Acaso son los accidentes de avión, las sobredosis y los suicidios con armas de fuego la verdadera puerta de la inmortalidad para un artista? Y en tal caso, ¿por qué?

En el transcurso de veintiún días y 10.552 kilómetros (los que separan la habitación del hotel Chelsea en la que Sid asesinó a Nancy de la casa en la que se suicidó Kurt Cobain en Seattle) Chuck buscará los lugares en los que tuvieron lugar los accidentes mortales de Lynyrd Skynyrd, Duane Allman y Buddy Holly, así como el cruce de caminos en el que Robert Johnson vendió su alma al diablo; visitará Graceland, el río donde se ahogó Jeff Buckley y el pequeño pueblo de Rhode Island en el que un centenar de fans de Great White fallecieron atrapados en un incendio durante un concierto; escuchará los álbumes que grabaron en solitario los miembros de KISS y una caja con la discografía completa de Rod Stewart, y analizará el modo en que Kid A de Radiohead anticipó los acontecimientos del 11-S; tendrá que vérselas con serpientes venenosas, canales de televisión cristianos y camareras filósofas; también presenciará el fin de tres relaciones sentimentales: una por voluntad propia, otra por casualidad y la última por agotamiento. Todo, para saber por qué el acto más importante que puede hacer un músico por su propia carrera es dejar de respirar… y qué significa eso para todos nosotros.

«Absorbente y conmovedor, hilarante y doloroso a la vez. Nadie entiende la identificación a través de la cultura pop como Chuck Klosterman. Matarse para vivir es un libro tremendamente divertido, astuto, perspicaz… y, sin embargo, increíblemente sensible».
—Elizabeth Bromstein, NOW Magazine

«A veces, cuando eres el copiloto en un viaje por carretera, te lo estás pasando tan bien charlando con tu colega, contemplando el paisaje por la ventanilla y escuchando música de primera, que cuando llegas finalmente a tu destino te sientes reacio a parar y bajar del coche. Ésa es la sensación que transmite este libro».
—Gregory Kirschling, Entertainment Weekly

«Una lectura extrañamente compulsiva… El secreto del buen periodismo, tal como demostró Twain, está en el tono. Halla el tono adecuado y el reportaje fluirá solo. Matarse para vivir es un ejercicio exquisito de control tonal».
The Observer

«Gracias a Dios que Chuck vive como vive y que escribe como escribe para contárnoslo. No es simple autobiografía, es una expresión vital de veracidad».
—Douglas Coupland

(1). Como bien sabe cualquier rockero de pro, “Killing Yourself to Live” es el tema con el que se abre la cara B de Sabbath Bloody Sabbath, el quinto álbum de estudio de Black Sabbath. En el contexto original de la canción, la expresión hacía referencia a los esfuerzos que tiene que hacer uno simplemente para subsistir. Chuck aprovecha el doble sentido de la frase para referirse al hecho de tener que morir para perdurar. (Sabemos que es extraño poner una nota a pie de página en una noticia, pero nos ha parecido un recurso muy klostermaniano).