Es Pop Ediciones

Alma vagabunda: la vida de Curtis Mayfield

Tal día como hoy, un 26 de diciembre de hace exactamente veinte años, fallecía en Georgia el cantante y guitarrista Curtis Mayfield, uno de los artistas más influyentes de la historia de la música popular estadounidense. Tal como escribió en su día la revista Rolling Stone: «Más que Marvin Gaye, más que Stevie Wonder, puede que incluso más que James Brown, Curtis Mayfield supo captar la totalidad de lo que significaba ser negro en los Estados Unidos de los años sesenta». Su música influyó de manera decisiva en artistas de estilos y momentos tan variados como Bob Marley, Jimi Hendrix y los pioneros del hip hop; sus letras reivindicativas y marcadas por un claro contenido social tuvieron sobre el soul y el rhythm & blues el mismo efecto revolucionario y liberador que las de Dylan sobre el pop. Pero quizás más importante aún fuese su papel como referente social y el peso vital que su música tuvo sobre el Movimiento por los Derechos Civiles. «People Get Ready» fue el himno de la América negra en los años sesenta, mientras que su banda sonora para la película Super Fly plasmó uno de los retratos más incisivos e hirientes de la vida en los guetos a primeros de los setenta.

Nacido en la pobreza más abyecta y criado por su madre soltera en uno de los peores barrios de Chicago, Curtis se convirtió en un prodigio musical, no sólo como cantante en un grupo de góspel, sino como guitarrista y compositor completamente autodidacta. Tras haber saltado a la fama como principal fuerza creativa del trío The Impressions y como uno de los grandes artífices del sonido «Chicago soul», Curtis destacó también como pionero de la industria afroamericana al fundar su propio sello discográfico, desde el que produciría y compondría para numerosos artistas, como The Staple Singers, Aretha Franklin y Baby Huey. En 1970, después de más de una década de éxitos al frente de los Impressions, emprendió una carrera en solitario que le convertiría en uno de los músicos más populares de la década gracias a discos como Curtis, Roots, Back to the World y la banda sonora de Super Fly.

Un trágico accidente a los cuarenta y ocho años lo dejó tetrapléjico, apartándolo de la vida pública hasta su fallecimiento en 1999. Quizás este hecho, sumado a la discreción y el celo de su intimidad de los que hizo gala durante toda su vida, explique su relativa caída en el olvido, al menos en comparación con otros artistas coetáneos suyos que sí siguieron en activo hasta gozar de la oportunidad de ser redescubiertos y celebrados. Con Alma vagabunda, que Es Pop Ediciones publicará el próximo mes de febrero, Todd Mayfield enmienda este atropello narrando en vivo detalle la historia de su padre. Apasionada, minuciosa, iluminadora y absorbente, Alma vagabunda devuelve a Curtis Mayfield al primer plano que nunca debió abandonar, arrojando luz sobre su enorme legado y ofreciendo una evaluación íntima y reveladora de su personalidad como músico, empresario, amigo, marido y padre.

¡Empieza a leer! Pincha aquí para descargarte el primer capítulo de Alma vagabunda: la vida de Curtis Mayfield.

«Una de las cosas más sorprendentes de esta nueva y definitiva biografía de Curtis Mayfield es que haya tardado tanto tiempo en ser escrita. En términos de influencia y popularidad, la estatura de Mayfield durante los años sesenta y setenta le sitúa en el mismo plano que mitos del R&B como Marvin Gaye, Aretha Franklin y James Brown. Sin embargo, su vida nunca ha sido narrada con el mismo nivel de detalle. Alma vagabunda enmienda este error».
—Pitchfork.com

«Curtis Mayfield fue un tesoro nacional y ahora, por fin, tenemos su historia con toda su majestuosidad y penalidades. Las biografías musicales rara vez son descritas como ‘emocionantes’, pero ésta lo es. Narra la historia de un artista tan influyente como infravalorado durante una etapa tumultuosa de nuestro país. Qué magnífico legado musical y cultural».
—William McKeen, autor de Outlaw Journalist

«Una visión afectuosa pero sincera de un Curtis Mayfield que nunca se había visto fuera de su círculo interno. Cuando la historia de la música soul norteamericana se escriba dentro de cien años, el nombre de Curtis Mayfield estará en primera fila, junto al de Marvin Gaye, James Brown, Al Green, Aretha Franklin y Stevie Wonder».
—Craig Werner, autor de A Change Is Gonna Come

«Por fin un libro que desvela el corazón y el alma de uno de los grandes genios de la música estadounidense».
—David Ritz, autor de Divided Soul: The Life of Marvin Gaye

«Retrato franco y detallado de todo un pilar del mundo del blues, el soul y el hip hop».
Booklist

La muerte sale de fiesta, una historia cultural de Halloween

Sirviéndose de una chispeante mezcla de indagaciones personales, entrevistas y análisis social e histórico, el aclamado crítico cultural David J. Skal, autor de Hollywood gótico y Algo en la sangre, examina en este volumen profusamente ilustrado la más desconcertante y popular de las fiestas estadounidenses, trazando su evolución a partir de antiguos ritos paganos en honor de la cosecha, que hunden sus raíces en las culturas céltica y romana, hasta su presente como monstruoso fenómeno comercial. Demostrando un gran poder de adaptación, Halloween ha evolucionado a través de la historia, asimilando elementos de diversas tradiciones tanto religiosas como seculares (Todos los Santos, el Día de Guy Fawkes, las danzas de la muerte medievales, la Noche de Walpurgis o Acción de Gracias son sólo algunas de ellas) hasta explotar en el siglo XX, donde en el transcurso de apenas unas pocas generaciones ha acabado imponiéndose como la segunda celebración más relevante en Estados Unidos, por detrás únicamente de la Navidad.
Además de profundizar en los orígenes de la festividad, Skal aborda también fenómenos contemporáneos como la explotación de la brujería como reclamo turístico en Salem, el fenómeno de las casas encantadas estacionales, la presencia de Halloween en el cine, la importancia de esta fiesta para la comunidad gay de San Francisco y Nueva York o las consecuencias del 11-S sobre el 31 de octubre, recogiendo testimonios y opiniones de todo tipo de individuos: desde empresarios que ven Halloween como una excusa para ganar dinero fácil o convertir en una profesión sus sueños de infancia hasta artistas como Bob Burns, Clive Barker o John Carpenter; fundamentalistas que consideran la fiesta blasfema, brujas practicantes que la consideran sagrada e incontables ciudadanos normales y corrientes que, una noche al año, se entregan al máximo para transformar su aspecto y entorno en elaboradas fantasías. Los testimonios de todos ellos nos ayudan a entender qué dicen los ritos y tradiciones sobre la psique de una nación.

Traducción de Laura Ibáñez García. Portada de Javi Godoy. 130 ilustraciones.
A la venta el 30 de octubre.

Dicen que el diablo está en los detalles y Skal es un verdadero connoisseur del más delicioso anecdotario macabro. Aquí arroja luz sobre los espeluznantes universos creados por interés económico, buena voluntad o simple diversión por una extraña colección de artistas, empresarios, entusiastas y chalados.
—Karal Ann Marling, The New York Times

Uno de esos raros autores de no-ficción cuyos libros son impresionantemente rigurosos sin dejar de ofrecer una lectura gozosa. No importa a qué hora del día lea este libro: enseguida se convertirá en una noche oscura y tormentosa.
—Todd Robbins, True Nightmares

Halloween siempre ha desdibujado los límites habituales entre miedo y terror, juventud y madurez, la vida y la muerte. Con su mezcla de hechos históricos, folclore y leyendas urbanas, el estudio de Skal supone un delicioso caramelo.
Publisher’s Weekly

Explora con regocijo la historia de Halloween desde sus orígenes al presente, trazando la suplantación de una fiesta aterradora por una industria lucrativa.
—Audrey Snowden, Library Journal

Maravillosamente bien escrito, escandalosamente divertido y provocador, rebosa entusiasmo por el tema.
—Patricia Monaghan, Booklist

Entretenido y erudito.
Boston Globe.

Paul Stanley, el hombre detrás de la máscara

«La gente dice que he sido valiente por escribir un libro tan revelador, pero lo escribí porque sentía la necesidad personal de reflexionar sobre mi vida. Sé que todo el mundo podrá sentirse identificado con algún momento de este libro y el lugar hasta el que podría llevarles mi historia es el motivo de que haya decidido compartirla».
—Paul Stanley

En Dar la cara: una vida al descubierto, Paul Stanley, el inimitable Starchild de KISS, la banda que fundó junto a Gene Simmons, Ace Frehley y Peter Criss en 1974, revela por primera vez los mejores y peores momentos de su vida tanto dentro como fuera del grupo que le hizo famoso. Dar la cara es la absorbente, divertida, ingeniosa e inspirativa historia de uno de los iconos más perdurables del rock and roll y del grupo que contribuyó a crear, definir e inmortalizar.
A primera vista, Stanley Bert Eisen, un muchacho judío de clase obrera de Queens (Nueva York), no parecía el candidato más ideal para el megaestrellato roquero. Y no sólo porque tuviera uno de los nombres menos pegadizos de la historia del rock, sino porque nació con una deformidad en la oreja derecha que le dejó sordo por ese costado. Esta deformidad le causó un profundo y duradero daño psicológico que convirtió su infancia durante los años cincuenta y sesenta en un periodo traumático, agravado por el trato distante que caracterizaba a su familia disfuncional. La necesidad por llenar este vacío emocional dio como resultado un feroz empeño por reinventarse por completo. Con el rostro cubierto de maquillaje y su oreja deforme oculta bajo una cascada de rizos, se metamorfoseó en Paul Stanley: el altanero, contoneante y seguro de sí mismo Starchild de KISS.

Acompañada de fotos e imágenes completamente inéditas, la autobiografía de Stanley, de próxima publicación en Es Pop Ediciones, es un retrato completo y nada complaciente de la vida de una estrella de rock: la crónica de las historias detrás de sus canciones más famosos, los numerosos conflictos y traiciones, más todo el dramatismo y la pirotecnia que caracterizaron a KISS tanto dentro como fuera del escenario. Crudo y confesional, el texto de Stanley ofrece un punto de vista inusualmente sincero sobre sus relaciones personales y el trato a menudo turbulento y complicado con sus compañeros de grupo durante las últimas cuatro décadas. Nadie sale bien parado, ni siquiera el propio Stanley, el cual combina pasmosas revelaciones personales con fascinantes y por momentos sórdidas anécdotas profesionales que sorprenderán incluso a los más fieles seguidores de KISS.

«Mucho más que una simple colección de anécdotas escabrosas, Dar la cara es una historia de superación y búsqueda de la identidad, ambientada en el delirante mundo del rock de estadio de los años 70 y 80. Stanley pela metódicamente todas las capas superficiales de KISS para revelar de manera prosaica y natural las fuerzas que operaban detrás de la música. Ha sido el último de los cuatro miembros originales del grupo en escribir una autobiografía y la suya bien podría ser la de referencia».
—Keith Spera, The Times-Picayune

«Toda una sorpresa. Después de haberse pasado años manteniendo cuidadosamente su fachada como Starchild, en este libro Stanley baja la guardia y libera un torrente de confesiones y sentimientos que fluye como lava fundida a lo largo de más de 400 páginas. Una autobiografía refrescantemente honesta».
—Brad Tolinksi, Guitar World

«El nivel de introspección y reflexión que nos brinda Paul Stanley es inaudito en lo que a biografías roqueras se refiere. Menos interesado en generar titulares escandalosos, se nota que su principal preocupación es contar la historia de la manera correcta».
—John Parks, Legendary Rock

«De manera elegante y reflexiva, Stanley nos revela lo que se esconde detrás de la máscara de Starchild».
Publishers Weekly

Hace gala de una franqueza encomiable a la hora de describir sus momentos más amargos».
Kirkus Review

«Una lectura esencial para todos los fans de esta banda pionera del hard rock».
Rolling Stone

Chuck Klosterman regresa con “Matarse para vivir”

¡Chuck Klosterman está de vuelta! El autor de El sombrero del malo regresa a Es Pop Ediciones por partida doble. Por un lado, reeditamos su seminal Fargo Rock City en una nueva edición que incluirá un prólogo escrito ex profeso para la misma por Miguel B. Núñez, autor de las celebradas novelas gráficas Heavy 1986 y Heavy: los chicos están mal. Por otra parte, el próximo mes de abril recuperaremos para nuestro mercado uno de sus mejores y más representativos textos: Killing Yourself to Live, editado originalmente en 2006 con el espantoso título de Pégate un tiro para sobrevivir (1) y prácticamente inencontrable desde hace años.

Con Matarse para vivir (85 % de una historia real), Chuck Klosterman aúna de una tacada el periodismo musical y la crónica viajera para narrar con el humor y la multirreferencialidad que le caracterizan la historia de su odisea automovilística en busca de una peculiar meta: hallar el mayor número posible de lugares relacionados con la muerte de rockeros célebres. El motor de su periplo, sin embargo, no es el puro morbo, sino un genuino interés por indagar en el sentido del amor, la vida, la muerte y la fama, con la esperanza de llegar a responderse la siguiente pregunta: ¿es morir lo único que le garantiza a una estrella del rock un legado? ¿Acaso son los accidentes de avión, las sobredosis y los suicidios con armas de fuego la verdadera puerta de la inmortalidad para un artista? Y en tal caso, ¿por qué?

En el transcurso de veintiún días y 10.552 kilómetros (los que separan la habitación del hotel Chelsea en la que Sid asesinó a Nancy de la casa en la que se suicidó Kurt Cobain en Seattle) Chuck buscará los lugares en los que tuvieron lugar los accidentes mortales de Lynyrd Skynyrd, Duane Allman y Buddy Holly, así como el cruce de caminos en el que Robert Johnson vendió su alma al diablo; visitará Graceland, el río donde se ahogó Jeff Buckley y el pequeño pueblo de Rhode Island en el que un centenar de fans de Great White fallecieron atrapados en un incendio durante un concierto; escuchará los álbumes que grabaron en solitario los miembros de KISS y una caja con la discografía completa de Rod Stewart, y analizará el modo en que Kid A de Radiohead anticipó los acontecimientos del 11-S; tendrá que vérselas con serpientes venenosas, canales de televisión cristianos y camareras filósofas; también presenciará el fin de tres relaciones sentimentales: una por voluntad propia, otra por casualidad y la última por agotamiento. Todo, para saber por qué el acto más importante que puede hacer un músico por su propia carrera es dejar de respirar… y qué significa eso para todos nosotros.

«Absorbente y conmovedor, hilarante y doloroso a la vez. Nadie entiende la identificación a través de la cultura pop como Chuck Klosterman. Matarse para vivir es un libro tremendamente divertido, astuto, perspicaz… y, sin embargo, increíblemente sensible».
—Elizabeth Bromstein, NOW Magazine

«A veces, cuando eres el copiloto en un viaje por carretera, te lo estás pasando tan bien charlando con tu colega, contemplando el paisaje por la ventanilla y escuchando música de primera, que cuando llegas finalmente a tu destino te sientes reacio a parar y bajar del coche. Ésa es la sensación que transmite este libro».
—Gregory Kirschling, Entertainment Weekly

«Una lectura extrañamente compulsiva… El secreto del buen periodismo, tal como demostró Twain, está en el tono. Halla el tono adecuado y el reportaje fluirá solo. Matarse para vivir es un ejercicio exquisito de control tonal».
The Observer

«Gracias a Dios que Chuck vive como vive y que escribe como escribe para contárnoslo. No es simple autobiografía, es una expresión vital de veracidad».
—Douglas Coupland

(1). Como bien sabe cualquier rockero de pro, «Killing Yourself to Live» es el tema con el que se abre la cara B de Sabbath Bloody Sabbath, el quinto álbum de estudio de Black Sabbath. En el contexto original de la canción, la expresión hacía referencia a los esfuerzos que tiene que hacer uno simplemente para subsistir. Chuck aprovecha el doble sentido de la frase para referirse al hecho de tener que morir para perdurar. (Sabemos que es extraño poner una nota a pie de página en una noticia, pero nos ha parecido un recurso muy klostermaniano).

Edición especial limitada de “La plaga de los cómics”

El miércoles 12 de diciembre sale a la venta en librerías La plaga de los cómics, el magnífico ensayo de David Hajdu sobre el pánico social creado en Estados Unidos en los años cincuenta por los tebeos de crimen y horror y sus tristes consecuencias: quemas públicas, reformas legislativas y la instauración del Comics Code, un organismo de autocensura que cortó en seco el proceso de crecimiento y maduración que estaba experimentando el medio, dejando de paso a centenares de autores en la calle. Una polémica que, pese a haber copado en su día las primeras planas de los periódicos, es en palabras del propio autor «un capítulo prácticamente olvidado en la historia de las guerras culturales, que además choca con ideas que hoy damos por sentadas acerca de la evolución de la cultura popular del siglo XX, entre ellas el nacimiento de la sensibilidad de posguerra; una sensibilidad hosca y descreída, resignada a la violencia y obsesionada con el sexo, recelosa de la autoridad y anclada en la inmadurez de la juventud, que suele asumirse como consecuencia del rock ’n’ roll. La realidad es mucho más compleja. Elvis Presley y Chuck Berry fueron la banda sonora de un movimiento creado por los cómics». Quizá de buenas a primeras la afirmación de Hajdu pueda parecer un poco exagerada… hasta que uno comienza a profundizar en el fascinante pozo sin fondo que supone la industria del tebeo norteamericano anterior a la implantación del Comics Code. En los quioscos y tiendas de chucherías de todo el país, centenares de cabeceras competían entre sí por conquistar la atención de sus posibles lectores. Su principal reclamo eran sus coloridas, imaginativas, sorprendentes y, en ocasiones, brutales portadas, cuyas imágenes eran mucho más contundentes, explícitas y sugerentes que prácticamente cualquier cosa que pudiera verse en el cine o las novelas de quiosco de la época. Si uno quiere entender (que no condonar) por qué los cómics se convirtieron en el objetivo predilecto de grupos eclesiásticos, intelectuales de salón, reformistas sociales, amas de casa melindrosas, profesores y psicólogos, sólo tiene que echarle un vistazo a sus portadas, mediante las que algunos de los artistas más destacados y singulares de la época —como L. B. Cole, Matt Baker, Lee Elias, Joe Doolin, Jack Kirby, Don Heck, Bernard Baily o Maurice Whitman entre otros— marcaron de manera indeleble a toda una generación de lectores y futuros autores.

Es muy posible que la impecable manera en la que Hajdu narra todo esto en su libro le despierte a uno el apetito por explorar el mundo del cómic pre-Code. Por ello, y aprovechando que la publicación de La plaga de los cómics iba a coincidir con el décimo aniversario de Es Pop, se nos ha ocurrido editar un volumen paralelo dedicado en exclusiva al portadismo de los tebeos anteriores al Comics Code. El resultado es Los cómics de la plaga, un libro de 192 páginas a todo color que reúne más de 450 cubiertas de tebeos del periodo 1942-1954, de géneros tan variados como el criminal, el romántico, el selvático, el bélico y, por supuesto, el de terror. Este título no se va a editar de manera independiente, sino que sólo estará disponible de manera exclusiva como parte de Cuando los tebeos eran peligrosos, una caja especial, de tirada limitada y numerada, que también incluye la edición normal de La plaga de los cómics.

Si estás interesado en adquirir Cuando los tebeos eran peligrosos, puedes hacer aquí tu reserva.