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Malditas bastardas

“Malditas bastardas: las nuevas dominatrix de la novela negra americana” es el título de un excelente y extenso artículo de Jesús Palacios aparecido en el nº 96 de la revista Clarín (año XVI, Noviembre-Diciembre, 2011). En el mismo, Palacios nos ofrece un informado y detallado repaso a la historia de la novela criminal femenina, partiendo de las grandes damas del misterio (con Agatha Christie a la cabeza) y las reinas del thriller psicológico (como Patricia Highsmith o Ruth Rendell), hasta llegar a las más recientes cultivadoras de la vertiente más dura y canalla del género negro: el hard-boiled. Entre éstasno podían faltar dos de nuestras autoras, Christa Faust y Megan Abbott, de cuya obra habla precisamente Palacios en varios extractos que ha tenido la amabilidad de cedernos para reproducir en nuestro blog. Si tenéis ocasión, no dejéis de leer el artículo completo, que merece mucho la pena. Como muestra un botón:

“Se han tomado su tiempo. Casi un siglo. Vienen precedidas de un buen número de ilustres pioneras, a muchas de las cuales nos hemos referido ya, quienes desde el thriller psicológico, apropiándose del género a su manera, habían conseguido romper la ley del silencio que rodeaba a la mujer en el mundo de la novela negra. Pero todavía no existían escritoras hard boiled duras, duras de verdad. Capaces de poner en su sitio no al romántico Chandler ni al cínico Hammett o al fatalista Cain, sino a tipos tan desagradables, sucios y violentos como W. R. Burnett, Mickey Spillane, Chester Himes, Richard S. Prather, Donald Westlake —mejor dicho, Richard Stark—, Hadley Chase… O el mismísimo Jim Thompson. Ahora están aquí. Leerlas es como darse un chute de novela y cine negros directamente en vena, pasado por la trituradora de la cultura post-tarantino, con genuino sabor de pulp fiction a prueba de bombas. Son las nuevas dominatrices de la novela negra norteamericana más actual, superando no solo prejuicios de género —en este caso, de géneros: literario y sexual—, sino también tópicos preestablecidos sobre la literatura femenina y lo que se supone deben escribir y leer las propias mujeres”.
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