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“Señores del Caos” a la venta en noviembre

ImmortalSiguiendo con nuestro propósito de recuperar en castellano títulos clave del reciente periodismo cultural, el próximo mes de noviembre publicaremos la edición ampliada de Lords of Chaos: The Bloody Rise of the Satanic Metal Underground, de Michael Moynihan y Didrik Søderlind, un libro fundamental centrado en uno de los más radicales y menos explorados movimientos underground de los últimos años, que lleva inexplicablemente inédito en castellano desde 1998. Publicado originalmente por una de las editoriales más rabiosamente alternativas e independientes de Estados Unidos, Feral House, Señores del Caos va mucho más allá de la mera crónica musical para ofrecer un completo y exhaustivo retrato periodístico que toca por igual cultura y crimen, sociología y crónica negra, ocultismo y religión. Moynihan y Søderlind desmenuzan al detalle la historia del Black Metal noruego, analizando tanto sus raíces musicales, políticas y sociales como sus consecuencias artísticas, éticas y criminales, reflejando no sólo el aspecto más sensacionalista y salvaje del movimiento sino también su lado más elegante y apasionado: la lucha a vida o muerte de unos pocos pero dedicados jóvenes dispuestos a elevarse por encima de la mediocridad y la complacencia imperante a su alrededor, aunque fuese desde el extremismo.

Tal como explica el escritor Javier Calvo en su prólogo para la edición española, el Black Metal fue un “fenómeno de vanguardia genuino, en el sentido de cortar con el pasado e inventar sus propias premisas. Es un caso único, aberrante incluso. El punk, por ejemplo, fue una vanguardia generada en el centro del sistema musical, en la metrópolis, con la maquinaria del marketing en marcha y la atención de los medios. El BM, en cambio, nació en la periferia absoluta, en el sótano de una tienda de discos de Oslo. De hecho, lo inventaron una docena de adolescentes sin ninguna clase de formación, chavales inadaptados, fans de Tolkien y el metal. Fue un movimiento genuinamente pagano en el sentido de bárbaro, alejado de cualquier centro de producción cultural”. Por todo ello, concluye Calvo, el Black Metal “es una imagen borrosa de iglesias en llamas y sesos desparramados por el suelo. Es una mitología del norte. Es una leyenda violenta y absurda, como los ataques de los surrealistas a galerías de arte o los paseos en lancha de los Pistols por el Támesis, aunque mucho más terrible”.

Señores del caos es fruto de años de trabajo dedicados al estudio del movimiento Black Metal, y el cuidado y la atención aportados por los autores queda patente en su esfuerzo por plasmar las contradicciones y diferencias que anidan tanto en en el estado del bienestar de una de las democracias más estables, seguras y acomodadas del mundo como dentro de la propia escena musical alternativa, desmontando el simplista retrato ofrecido por la prensa sensacionalista. Para Moynihan y Søderlind, el mundillo del Black Metal aporta reflexiones legítimas sobre el arte, la ética y la política, pero nunca pierden de vista lo extraños que pueden llegar a ser sus habitantes. Más allá de las fantasías de satanismo, neopaganismo y nacionalsocialismo, más allá de la quema de iglesias medievales y de la deriva hacia delitos más graves que acabarían dando triste fama al fenómeno, Señores del caos es por encima de todo un trabajo periodístico de primer orden sobre un fenómeno que a pesar de haber nacido como movimiento genuinamente marginal y underground acabó sacudiendo a todos los niveles la sociedad que lo engendró.